Hemeroteca :: 01/02/2010
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OPINIÓN
Gonzalo Fuentes, secretario general de la Federación de Comercio, Hostelería y Turismo de CC.OO. de Andalucía.
Última actualización 29/01/2010@21:41:44 GMT+1
Cuando este artículo se publique en la Revista Andalucía Única ya estaremos en el año 2010. Vayan por delante mis deseos para que el año 2010 sea mejor y se cambie la tendencia de destrucción de empleo que en Andalucía ha supuesto casi 200.000 puestos de trabajo destruidos en apenas doce meses y una tasa de paro que rozará el 30%.
La recesión y la incertidumbre han sido los factores dominantes en la economía mundial durante el año 2009. La crisis financiera desencadenada por los bancos norteamericanos, a través de los activos tóxicos emitidos en base a las hipotecas de baja calidad, ha contaminado en muy poco tiempo no sólo el sistema financiero global, sino también el segmento productivo, condenando a una fase recesiva desconocida desde la Gran Depresión de 1929 a la mayor parte de la economía mundial, y en especial a los países más desarrollados. Esta crisis global, económica y financiera es también una crisis energética y alimentaría que nadie sabe cuanto tiempo va a durar y que está teniendo unas consecuencias dramáticas en el empleo para millones de trabajadores, poniendo además en cuestión el modelo de las políticas neoliberales. En ese contexto, España, que no está al margen del escenario económico internacional, vive su propia crisis de un crecimiento agotado. El milagro del crecimiento español ha estado basado en el aumento de la construcción residencial, asentado muchas veces en la especulación inmobiliaria y en muchos casos convertido en corrupción urbanística por parte de los especuladores y algunos políticos corruptos. España, que era el país donde más crecía el PIB hasta finales del año 2007, producto de la burbuja inmobiliaria ha hecho agua. Eso sí, hemos alicatado todo el litoral español, con unas consecuencias absolutamente negativas desde el punto de vista medioambiental.

El otro pilar de la economía española, el sector servicios, a nivel general y contando con el segmento más importante de su ámbito, la industria turística, también está atravesando dificultades. Desde CCOO hemos sido siempre conscientes de que los efectos perversos de las turbulencias financieras actuales, con las consecuencias claras de crisis en la renta disponibles del turista, tanto español como extranjero, nos iban a afectar; de hecho ha sido así en el año 2009, si bien es verdad que podemos llorar con un solo ojo si lo comparamos con otros sectores de la producción.

A falta de tener los datos definitivos de las principales variables turísticas del año 2009 (pernoctaciones, viajeros, ocupaciones, empleos ingresos por turismo etc.), nadie duda que todas vayan a ser inferiores si las comparamos con las del año 2008, si bien es verdad que éste fue un año excelente desde el punto de vista turístico y el último de un periodo de crecimiento de la industria turística española y andaluza que va desde el 1994 al 2008. Sin duda, el periodo que más ha crecido la industria turística desde los años 60. Por lo tanto, en los últimos años estamos acostumbrados a crecer, y a algunos empresarios y entidades financieras les parecía que esto no iba a tener límite. Son a éstos a los que les ha cogido con el pie cambiado; han crecido demasiado en este periodo, eso sí, a través de créditos, hipotecando todos sus activos con las consecuencias tan negativas para su activo circulante y en la primera de cambio se han quedado sin liquidez.

Desde nuestro punto de vista ha faltado previsión y planificación y, como siempre ocurre, cuando hay una crisis la pagan los de siempre, los trabajadores, que son los que no han tenido ninguna culpa de estos desaguisados. De hecho, la variable turística que más ha caído en el año 2009 ha sido el empleo, que a falta de conocer los datos del mes de diciembre, en Andalucía se han perdido 23.465 empleos en los 11 primeros meses del año 2009, si lo comparamos con el mismo periodo del año anterior. Los colectivos más afectados por la destrucción de empleo son los trabajadores jóvenes menores de 25 años, los trabajadores inmigrantes y las mujeres trabajadoras. A todo ello tenemos que añadir que la pérdida de empleo está suponiendo un empeoramiento de las cargas de trabajo y un aumento de la economía sumergida y está dificultando la conciliación de la vida familiar y profesional, con la repercusión lógica de cara al cliente en la relación calidad-precio-servicio.

Desde CCOO estamos convencidos de que no se están haciendo los esfuerzos suficientes para la generación de empleo, para que se termine la destrucción de empleo en nuestra comunidad, tanto por parte de las administraciones como de los empresarios, y desde aquí exigimos una urgente repuesta para que el empleo no sólo pueda mantenerse, sino que vuelva a generarse.
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