ENTREVISTA
Bernardo Sánchez, ex directivo del hotel Meliá Costa del Sol
Después de más de 30 años de trayectoria laboral, Bernardo Sánchez se jubila para atender “algunas asignaturas pendientes”
Última actualización 26/02/2010@16:29:02 GMT+1
Bernardo Sánchez es un veterano profesional que ha desempeñado puestos de responsabilidad en establecimientos hoteleros de distintas partes de España y del extranjero. Lleva más de treinta años en el hotel Meliá Costa del Sol de Torremolinos, y ahora se prejubila para dedicarse a otros proyectos.
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| En la imagen, una de las promociones para dar a conocer el Centro de Talasoterapia. |
- Toda su vida ha estado ligado al turismo, ¿podría señalar lo más destacado de su trayectoria profesional?
Comencé en el hotel Riviera, pasando por todos los departamentos, una de las personas que más me ayudó en mi vida fue el director de dicho establecimiento, Ángel Palomino. Después estuve en Inglaterra, Francia, Suiza y Alemania en periodos de unos ocho meses para continuar mi formación. Durante el servicio militar trabajé por las tardes en la recepción del hotel Mindanao de Madrid, y de nuevo en Málaga volví al Riviera, más tarde estuve en el Tropicana y en el hotel El Griego, de subdirector. Estando allí me salió la oportunidad de entrar en la cadena Meliá, donde he estado hasta ahora.
- ¿En qué establecimientos de la cadena Meliá ha trabajado?
Primero en el hotel Magaluz de Mallorca como jefe de recepción, el mismo puesto que desempeñé en el Meliá Alicante. Y cuando abrió sus puertas el hotel Meliá Costa del Sol, en 1976, solicité el traslado a Málaga, a mi tierra. Con la crisis de 1980 pasé de jefe de recepción a jefe de ventas, y en 1981 a director comercial. Durante cinco años fui subdirector y después, director de servicios. He renunciado a nueve promociones por no quererme marchar de aquí. Opté más por las raíces y por la familia que por cambiar el título de una tarjeta, porque los cargos llega un momento en que no se ejercen y se termina siendo uno mismo, que es lo importante en la vida.
- ¿Por qué ha decidido prejubilarse?
Porque tengo varias asignaturas pendientes, no me voy a quedar inactivo. He esperado un año más de lo que tenía previsto para jubilarme. Ahora me voy a dedicar a través de alguna ONG a ayudar a los que más lo necesitan. Por otro lado, tengo varias ofertas a las que dedicaré algunas mañanas y, por supuesto, quiero compartir mi tiempo con mis amigos y mi familia, que para mí es lo principal.
- ¿Cuáles han sido los mejores momentos que ha pasado trabajando?
Algunos de mis mejores momentos han sido terminar los estudios que me he propuesto, combinándolos con el trabajo. Hice turismo por las noches y lo terminé en 1978; realicé un Master de la Universidad, la formación en Técnico en gestión de calidad y Medio Ambiente, un training de Explotación hotelera y tres años de Marketing. También considero como buenos momentos cuando he conseguido algo importante para la empresa en la que he trabajado, aunque a veces no me lo hayan reconocido ni valorado.
- ¿Y los momentos más difíciles?
Cuando atravesé una dura enfermedad, de la que salí airoso. También en épocas de crisis económicas, en las que la labor de un comercial no se puede evaluar a corto plazo y es difícil hacer las promociones. Recuerdo una ocasión en Alemania que ni siquiera me dejaron dejar un solo folleto al nombrar la Costa del Sol, debido a que en aquellos años hubo una masificación y el destino tenía muy mala imagen allí. Afortunadamente, hoy en día se ha recuperado, porque hay buenas vías de comunicación, las playas han mejorado y las plantas hoteleras se han renovado.
- ¿Podría hacer un balance de su labor durante estos años en el hotel Meliá Costa del Sol?
Destacaría el impulso del campeonato de Mus, que empecé a organizar cuando llevaba cuatro años de existencia y hoy es uno de los más importantes de España, con 33 ediciones. También destacaría las certificaciones del hotel con la ‘Q’ de calidad, ISO 9001 y EMAS. En mi época de director comercial, me encontré un hotel en el que el 95% era touroperación pura y busqué la diversificación de distintos segmentos de mercados en líneas aéreas, empresarios, circuitos, grupos, turismo de salud y belleza (a través del Centro de Talasoterapia). Todo esto solo no podría haberlo hecho, pero sí en torno a los proyectos de un equipo, el personal del hotel Meliá Costa del Sol. Esos éxitos alguien tiene que impulsarlos en las áreas que les toca ejercer, pero nunca pueden corresponder a una sola persona.
- ¿Seguirá ligado al Campeonato de Mus?
Sí, aprovecharé el mes y medio que tengo que ir por el hotel, y también acudiré a pasar las auditorías de las certificaciones, así como a otras cuestiones puntuales. Es posible que este año vuelva a organizar el campeonato; hemos creado el Club de Mus de España y en enero hicimos un mini campeonato que fue todo un éxito.
- ¿Qué anécdotas recuerda?
En 34 años en el Meliá Costa del Sol ha pasado de todo. Precisamente, una vez jugando al mus hubo un problema matrimonial: era una competición por parejas y las mujeres de dos participantes no sabían jugar, así que lo hicieron con otra pareja femenina. Al escuchar las señas y palabras con las que hablaban sus maridos (chica, grande, quiero, voy, duplex, sacando la lengua y guiñando el ojo) y al pensar en las veces que llegaban tarde a casa de jugar al mus, hubo un conflicto. En otra ocasión, se me perdieron las maletas de camino a una feria en Francia y tuve que estar tres días haciendo promoción con varios folletos que llevaba en el maletín y diciéndole a la gente que se los enviaría por correo.
- ¿Qué personajes han pasado por el establecimiento durante su estancia?
Muchos, artistas como Lola Flores, con quien tuve un trato muy cercano y era muy buena persona, Chiquetete, Manolo Escobar, María José Cantudo; políticos como Fraga, Felipe González; del mundo del deporte, con todos los equipos de fútbol de primera división, la selección española y jugadores de la NBA, o toreros como El Fandi, Fran Rivera, El Cordobés. Todos ellos han sido o son asiduos al establecimiento.
- ¿Cómo ha cambiado el hotel en estos años?
Mucho, cada ejercicio se han ido realizando reformas, aprovechando la temporada baja. Un antes y un después fue la creación del Centro de Talasoterapia, el único certificado por la asociación francesa Mer et Santé, por contar con agua pura de mar, es decir, que los tratamientos tienen un nivel de calidad muy elevado.
- ¿Cómo ve la situación turística de la Costa del Sol?, ¿y el turismo en general?
Esta es la cuarta crisis que yo he vivido en la Costa del Sol, el turismo siempre ha salido adelante y nosotros antes que otras zonas. Lo que pasa es que cada vez que hay una crisis se entra en una guerra de precios luchando por la supervivencia; en mi opinión eso es un error. Hay que mantener unos estándares de calidad y en función a ellos establecer ofertas a medida para cada tipo de cliente y segmento; pero entrar en una espiral de precios conlleva consigo un detrimento de la calidad y a la larga no va a haber más clientes. Cuando no llueve no hay agua para nadie, excepto si uno tiene un pozo y se puede surtir un poco más que otros. En las anteriores crisis cayeron muchos, y hoteles de gran prestigio se convirtieron en hoteles normales, que no han vuelto a elevar su nivel de calidad.
- ¿Cómo habría que soportar una crisis?
Si vamos al Corte Inglés nos encontramos las secciones de moda, las de ofertas y la boutique, donde hay un sastre haciendo trajes a medida, no creo que en crisis se haga ni uno diario y por eso no eliminan al sastre. Al igual que hay cafetería y restaurante a la carta, y aunque las mesas del segundo estén normalmente vacías, no lo cierran, porque forma parte de un todo.
- ¿Cree que se podría haber previsto la situación que estamos viviendo?
La crisis financiera no, porque es a nivel mundial, pero la crisis estructural a la que se enfrenta España sí, porque se veía venir: es la cuarta vez que revienta la burbuja inmobiliaria y siempre se ha caído en el mismo error. En los años buenos (y ha habido quince de crecimiento) se podría haber cambiado el modelo productivo. En cuanto a la falta de confianza de los consumidores, se deriva de todo lo anterior; en 2009 el ahorro de los españoles subió un 18,5% respecto a 2008, eso quiere decir que la gente que tiene dinero no lo quiere gastar. Tendrían que crear marcos adecuados para devolver esa confianza, y sobre todo, la banca debería apoyar a los empresarios, que son los que crean empleo.
- ¿De qué manera ha cambiado el destino en estos años?, ¿y los turistas?
El turismo sigue siendo el mismo, la base de la Costa del Sol es el sol y playa; lo que ha cambiado es el perfil del turista, que busca otros complementos. Málaga está creciendo: gracias a los cruceros tienen previsto abrir nuevos museos, ha mejorado la gastronomía, hay más campos de golf que al principio, suficientes Spas y centros de talasoterapia como para contar con un atractivo más. Las otras provincias andaluzas están más cerca que antes, con lo que se pueden realizar circuitos y excursiones, etc. La planta hotelera tampoco es la que era, se han hecho importantes inversiones, se han adaptado a las nuevas tecnologías y se ofrecen más servicios.
- ¿Hay un exceso de la oferta hotelera?
Sí, entre 2008 y 2009, se crearon unas 1.500 plazas (muchas de ellas en Málaga capital); entre 2006 y 2008 se han hecho 10.000 camas más. Cuando la oferta supera a la demanda, lógicamente los precios bajan y no hay turismo para todos, porque esto ha sido, es y seguirá siendo una costa de temporada, aunque algunos se empeñen en decir que hay que luchar contra la estacionalidad. Zonas turísticas como la Costa del Sol, la Costa de la Luz, la Costa Brava, Canarias o Baleares son estacionales, de temporada baja, media y alta, y lo seguirán siendo.
- ¿Y qué se puede hacer para atraer a más turistas?
Hay que hacer más promoción; es necesario recuperar el mercado internacional, que se ha perdido, y optar por otros mercados emergentes, porque hemos pasado de estar en el segundo puesto del ranking nacional al cuarto. Es cierto que Andalucía y la Costa del Sol son líderes en el mercado nacional pero hay que tener en cuenta que somos ocho provincias y el 50% del mercado nacional lo conformamos los propios andaluces que nos movemos por la región. Se trata de estudiar por qué el mercado francés sube en Cataluña y baja en la Costa del Sol; el alemán se dirige a otras zonas, y el británico va a otros destinos españoles, pero no aquí.
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| Bernardo Sánchez lleva más de 30 años trabajando en el Meliá Costa del Sol de Torremolinos y destaca la calidad profesional del personal del hotel. |