OPINIÓN
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| Juan Sendra,
estudiante Universitario de Filosofía Empresarial. |
Última actualización 01/03/2010@06:12:20 GMT+1
El sentimiento forma parte de la emoción y es posiblemente la primera parte, y por tanto, la más importante de todas las relaciones personales y empresariales. ¿Seguimos aceptando que la primera empresa es la casa de cada uno, formada por 2, 3, 4, 5 ó más personas y que no siempre es fácil gestionarla? Si es así será más fácil entender nuestro trabajo profesional o empresarial y el de los demás. Mi Madre siempre me recordó que la felicidad era encontrarse bien en el trabajo, en la casa y con los amigos, pero que había una observación más para llenarla continuamente de contenido:"tener ilusiones".
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¿Nos preguntamos suficientemente si somos felices, si puedo hacer feliz a los demás, si mi trabajo me hace feliz, si voy motivado cada día al trabajo, si dedico cada día algo de tiempo a hacer lo que me gusta fuera del trabajo profesional?
En este mundo en donde todo sucede con tanta velocidad y en donde la competitividad impera continuamente, en donde gestionar los cambios que nos exige el mercado del día a día, a veces sucede que dejamos de lado los sentimientos y pasamos al pensamiento rápido, a la acción directa, poco reflexiva, muy acelerada y en ocasiones poco efectiva, dejando en nuestro entorno frustraciones, desmotivaciones y falta de compromisos e ilusiones.
Hoy una vez más, la realidad en el día a día nos demuestra que el entorno económico, empresarial y profesional sin estudios y trabajo exigente es un lugar muy inseguro, lleno de recovecos, de incógnitas, de adversidades e incertidumbres, donde no siempre es fácil salir adelante, de ahí que no debemos perder muchas energías para llegar al objetivo.
Las empresas están formadas por personas, no todas tienen actitudes ni aptitudes para encontrar "la salida". Algunas tienen falta de motivación, otras de planificación, orientación o del conocimiento, mientras a su alrededor todo se mueve muy , muy deprisa. El líder pide ayuda y exige que todas consigan el éxito, pero esto es imposible si alguien no les ayuda.
Estos cambios tan acelerados, obligan a las casas y empresas a variar sus estrategias, dejando lo mínimo al azar y adaptándose al mercado continuamente. En este Mundo actual todo está mucho más cercano, es verdad que ello conlleva muchísimas oportunidades, pero ya no es como se solía decir a finales del siglo pasado en referencia a que cuando E.E.U.U. estornudaba Europa/Mundo se constipaba. Ahora cuando un país estornuda muchos se constipan. Las empresas y las familias, en general ante esta nueva situación de crisis actual están preocupadas. La bonanza de los últimos años no nos ha servido para apropiarnos de los suficientes ahorros para... y así hemos vuelto a caer donde siempre el ser humano cae, en la continua improvisación por no ser cartesianos continuamente. También es verdad que siendo los accionistas los que más se han beneficiado de la riqueza empresarial, son los que por sentido común deberían dar más el do de pecho y devolver parte de los beneficios a la sociedad, y también los empleados desde el Director General al aprendiz, deberían observar que cuando en una empresa o casa algo se torna al revés, lo que hay que hacer es enderezarlo, y no estar continuamente hablando del sexo de los ángeles, pues además de no encontrarlo perderemos un tiempo y energía que los más laboriosos emplearán para salir adelante y seguirán siendo los primeros, en el ataque hacia la superación.
En la hostelería y en todo el mundo del turismo en general, se observa que hay mucha gente que confunde ser simpático con dar un buen servicio, con profesionalidad y enfoque al cliente. Para atraer al cliente todos estamos de acuerdo que nos debemos diferenciar y no solamente en los precios, sino además de entre otras cosas, en la superación de sus expectativas, y que recuerde positivamente lo sucedido en su viaje y le ilusione explicarlo a los demás.
Es vital, sí, vital, realizar programas de gestión enfocados a reforzar las actitudes de las personas. No se trata de implantarla y ya está... hay que saber convencer, explicar su utilidad y no imponer. Es imposible predecir los cambios, es difícil, como personas, saber lo que haremos en 5 minutos, por ello tanto las empresas como los profesionales deben estar atentos a los cambios del entorno para siempre y estar preparados a virar en la dirección del viento en el momento oportuno.
El cliente está cada vez más formado, dispone de mucha o casi toda la información y es mucho más exigente que nunca. El gran reto sigue siendo adaptarse al cliente y a sus exigencias con rapidez y eficacia. Las empresas o profesionales deben siempre estar preparados para adaptarse a la demanda del mercado. Nunca hay que olvidar que el cliente es la razón de ser. Tiene la libertad de elegir si se le da lo que necesita, se conseguirá fidelizarle y se obtendrá un beneficio mutuo. Si no ganan los dos, no hay futuro de negocio. El cliente quiere comprar a buen precio y quiere obtener calidad. El cliente satisfecho es el mejor comercial y las personas formamos parte de un entorno relacional. Debemos intentar estar cerca del cliente, ellos nos dan ideas, nos proporcionan soluciones, nos explican sus problemas y nosotros debemos comprender sus necesidades. El cliente es el único que puede despedirnos a todos, pues tiene la capacidad y libertad de escoger, por lo tanto el primer reto es formar parte permanente de la vida del cliente.
Cuando se habla de la responsabilidad social corporativa, debemos, todos, hacer énfasis en que empieza por uno mismo y no por el otro...Toda empresa o profesional debe ser eficiente y crecer, mejorar y generar nuevos proyectos con el fin de crear empleo, nuevas inversiones y poder estar como profesional en los primeros puestos para optar a formar parte de ellos y no los otros...
Cada día se lee y escucha en las tertulias que es en España donde más horas se trabajan de Europa, que es el de más baja productividad y el que tiene horarios menos compatibles con la vida personal.
¿Nos estamos preparando para el cambio o seguimos hablando solamente?
Las motivaciones humanas varían según la etapa en que estemos viviendo. Se debe elegir el tipo de vida que uno quiere y puede, y los amigos que uno quiere que formen parte de ella, así se podrá hacer feliz a los demás y a uno mismo. Probablemente en este nuevo cambio y una vez que cada uno elija su puesto según la valía real en la empresa, el jefe deberá ser menos jefe y llegar más a las mentes, a sus corazones y a sus emociones.
Habrá que explicar más asiduamente que la autoestima condiciona la actitud ante la vida y ante los demás, la misma depende de la reputación y de la valoración que hacemos de nosotros mismos. Si nos valoramos poco, los demás también lo harán.
Cada vez deberemos cuidar más a los proveedores, son una de las piezas fundamentales de la empresa, se debe hacerle sentir socio/colaborador de la empresa así como compartir experiencias y opiniones para buscar y encontrar conjuntamente los mejores sistemas de ahorro, de costes y productos. Una vez más se debe hacer énfasis en que de lo que se trata es de que ambos ganen y así se mantengan las relaciones e incluso se puedan mejorar.
Todo liderazgo se gana con las actitudes personales y hacia los demás. ¿Qué se admira sobre todo en el líder? Probablemente entre lo más importante se encuentre: la confianza que genere a su alrededor, que siempre se le encuentre cuando se le necesita, que continuamente esté comprometido con las personas y valores de la empresa, que dé ejemplo con sus actuaciones, que informe a las personas, que actúe siempre con asertividad y que se centre en convencer y no sólo en vencer, que sepa vislumbrar lo que otros no observan, que sea auténtico, que ame lo que hace, que sea capaz de levantarse después de una adversidad, (ahí sugiero la lectura de "If" de RUDYARD KIPLING), y comprender que sus éxitos se deben a las personas que le rodean y le siguen.
Las empresas deberán ser capaces de seducir a las personas con talento con proyectos interesantes estableciendo carreras profesionales, dándoles la oportunidad de aprender a destacar y de lucirse; los más jóvenes y más preparados querrán cada vez más priorizar el tiempo libre , la calidad, antes que el salario, pero estas condiciones muy honestas deberán ir de la mejor preparación, productividad y celo respecto a la empresa. "Tengamos siempre en mente y recordémoslo lo más frecuentemente posible, que desde siempre cuanto más satisfecho estén las personas de la organización, más satisfechos estarán los clientes."
Cada empresa y cada profesional se realiza con una imagen, y es lo primero que percibe el cliente, es lo que "entra por sus ojos". Es muy importante no bajar la calidad y el servicio, se producen muchas situaciones de crisis de crecimiento al no saber gestionar adecuadamente estas circunstancias. Para que ello no suceda debe imperar un gran conocimiento y ayuda mutua entre el proveedor, profesional o empresario con el fin de reducir costes innecesarios para con menor ingresos seguir pudiendo ofrecer el mismo servicio.
Hoy en día las páginas WEB, nos ayudan a conocer lo que nuestros competidores más cercanos ofrecen. Hoy el benchamarking es fácil, no es costoso y sí es muy preciso para conocer a los principales competidores, sus productos, precios, prebendas, para así poder diferenciarnos mejor y poder competir en el mercado, ofreciendo mayor valor añadido "prebendas" para que el cliente nos escoja a nosotros. Valorar y respetar a los competidores es clave, ellos son y forman parte del entorno y debe ser posible y positivo establecer con ellos un buen clima de diálogo, confianza y honestidad, siempre dentro de la ética de los negocios y con el gran objetivo de atender mejor a los clientes.
Ya no será sinónimo de competitividad la crispación ni exprimir a los empleados, pues así se ha visto que el compromiso es muy corto y cuesta muchísimo a la empresa...
Probablemente mientras no se encuentre otra fórmula, la mejor o más eficiente sea la de regresar a la "confianza mutua, y a los valores de la ética", es decir, centrándose en el esfuerzo, el respeto, y dejando de lado el "todo vale" de Nicolás Maquiavelo en el "EL PRÍNCIPE".
Hoy hay mucho más riesgo e incertidumbre en el mundo profesional y de los negocios que jamás había habido antes, a causa de las grandes sacudidas inesperadas de los dos últimos años; debido a la globalización, hoy nos conocemos mejor, los negocios son más rápidos, y precisamente por la velocidad de los cambios la magnitud de las sacudidas son mayores que nunca. Ya no contamos con lo que era normal en el pasado. Los avances tecnológicos y la revolución de la información, a través de Internet, los compradores y vendedores de todo el mundo pueden buscar, averiguar, valorar, comprar y vender desde grandes distancias. El impacto de los servicios basados en la WEB, se producirán a una escala macroeconómica pues las pequeñas empresas se convertirán en tan competitivas como las más grandes.
En el momento que se salga de estas turbulencias o caos, las empresas y profesionales que hayan hecho sus deberes, es decir, dejar a un lado la grasa empresarial no necesaria y hayan aumentado sus conocimientos, formación, preparación y estudios azimut, serán a buen seguro las mejores en alcanzar el éxito deseado. Es recomendable que en lo único donde no se debe adelgazar es en la comercialización, de hacerlo será un parche no útil, repercutirá para no conseguir la rentabilidad una vez el enfermo esté curado, pues habrá destruido cuota de mercado para la empresa y por lo tanto habrá puesto en riesgo el crecimiento futuro de la empresa. Hacer recortes en gastos de formación en tiempos de crisis económica, probablemente es lo que comportará la pérdida de mercado. El que lo haga saldrá en desventaja respecto a las que hayan seguido en su trabajo comercial, y ellos aventajarán a la competencia.
Probablemente es el momento de regresar a leer el "Tratado de los Sentimientos Morales" de ADAM SMITH, y reconocer de nuevo que la confianza es el gran activo económico. Confianza pertenece a la gran familia léxica fundada en la palabra "fe", que significa "promesa". La confianza es la seguridad en que vamos a cumplir con la palabra dada, es decir, hacer honor a los compromisos adquiridos. La desconfianza es el sentimiento que nos advierte de que alguien no es de fiar, es decir, que no es capaz de asegurar su comportamiento futuro, aunque afirme hacerlo.
La única salida para conseguir un desarrollo profesional o empresarial radica desde siempre..."una flor no hace un verano", en estudiar, estudiar, estudiar, trabajar, trabajar, esta cantinela, que los mayores recibimos de nuestros Padres y que algunos pudieron aborrecer, pero que hoy de nuevo tiene una traducción de éxito casi total, y que desde luego ayer, hoy y mañana reabrirán las puertas del hueco en el mercado laboral, estas personas no buscan el contrato indefinido, buscan realizarse y el techo es mucho más que el contrato indefinido.
(“Estudia el pasado si quieres optar a pronosticar el futuro” Confucio (551-479 a. C.); Filósofo Chino).