OPINIÓN
 |
| Manuel Macías Moreno,
Técnico en turismo y aficionado al flamenco |
Última actualización 29/01/2010@21:43:39 GMT+1
No se puede entender el fenómeno flamenco sin Andalucía, probablemente no hubiera existido nunca, de la misma forma que hoy día, la economía andaluza se resentiría gravemente sin la aportación que la industria turística realiza a su PIB.
Sabemos cuáles son las fortalezas y amenazas que afectan a nuestro tejido turístico, así como los competidores que en destinos y segmentos surgen por doquier contra nuestra comunidad. Nuestro compromiso como profesionales de un destino turístico se sitúa, entre otros, en:
• El empeño permanente en la búsqueda de oportunidades que alivien la estacionalidad de nuestras ocupaciones, incrementando el número de turistas que nos visitan.
• Fortalecer nuestra promoción turística.
• Crear productos específicos que nos diferencien de otros destinos.
Sobre este último aspecto, debemos ser conscientes de que contamos con un novedoso segmento de atracción turística hacia Andalucía: el Turismo de Flamenco.
Competimos en el mercado global con infinidad de destinos en numerosos segmentos coincidentes: sol y playa, naturaleza, rural, golf, cultural, monumental, de negocios y reuniones, deportivo, etc., pero ningún destino puede competir con Andalucía en el Flamenco.
La globalización de comunicaciones y tendencias están ayudando a que el usuario final, en la búsqueda de lo genuino y lo auténtico, como armas que contrarresten el turismo de masas, vea en la expansión y éxito sin precedentes que el flamenco alcanza en el mundo, una nueva oportunidad de desarrollar una actividad original que permite combinar la visita a un destino turístico, sugerente de por sí, con la práctica y disfrute cultural y espiritual de la cultura del flamenco en su propio territorio.
Si el turismo es la primera industria a nivel mundial, el sector del ocio y la cultura, asociados al turismo como oferta complementaria, además de constituirse en un importante motor económico y de empleo, nos ofrece la posibilidad de rellenar un demandado espacio de actividades de turismo complementario en nuestro territorio en temporada baja, enfatizado con una personalidad de marcado carácter andaluz.
El flamenco es hoy día un fenómeno sociológico y comercial que genera cada vez mayor plusvalía y rentabilidad económica, que es “querido” por los medios de comunicación internacionales, que no escapa a la iniciativa promocional de destinos nacionales competidores como Madrid y Barcelona que, tras la puesta en marcha de iniciativas como Rutas de Flamenco en Andalucía, ya han comenzado a elaborar sus propias rutas. Similar fenómeno comienza a producirse en países como Japón, Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido y muchos más, donde no sólo se programan grandes ciclos de flamenco, para mayor gloria de nuestros artistas, sino que su producción didáctica y formativa, comienza a hacernos la competencia. Y nosotros aquí, aletargando grandes proyectos como La Ciudad del Flamenco de Jerez, que, entre otras muchas actividades, nos otorgaría una especie de Consejo Regulador de la Denominación de Origen “Flamenco de Andalucía”. Estas iniciativas y otras que promueve la industria musical podrían relegar a Andalucía al mero papel de “cantera” de artistas, si no tomamos la iniciativa ahora.
Y esta iniciativa, en los términos generalmente expresados más arriba, hace tiempo que la puso en marcha de forma callada, ordenada y objetivamente eficiente: El Festival de Jerez, hace 14 años.
Estos son los datos de un evento que se celebra entre febrero y marzo durante dos semanas cada año, período de marcada temporada baja, contribuyendo consiguientemente a luchar contra la desestacionalización, que aporta un prestigio indiscutible al destino Jerez-Andalucía, proyectando una inmejorable imagen en el plano internacional y que demuestra lo agradecido que es el flamenco: con pocos recursos se logran estos resultados referidos a la edición de 2009:
• Número de actividades programadas en dos semanas: 137.
• Número de espacios utilizados: 22.
• Número total de participantes: 34.120.
• Procedentes extranjeros: 43%.
• Procedentes nacionales (de fuera de Andalucía): 7%.
• Procedentes de Andalucía y Cádiz: 50%.
• Índice medio de ocupación de las actividades y espectáculos: 93%.
• Países de procedencia de los participantes: 40.
• 1.000 alumnos participaron en 38 cursos (100%) de ocupación.
• Medios de comunicación acreditados en el festival: 88 (25 extranjeros).
• Gasto medio por participante: 2.000 euros (Observatorio Vigía de Cádiz), siendo los apartados de gastos más relevantes: las compras, alojamiento y manutención, todos de clara incidencia local.
• Índice medio de repetición: 4 eventos por participante.
Los 40 países de procedencia de los asistentes al festival representan a la totalidad de los continentes, reflejando que por países los que más interés demuestran por orden de participación son: Japón, 15%, seguido de Alemania, Italia, España, Francia y Estados Unidos. Los datos no sólo reflejan la consolidación del interés por aprender a bailar y disfrutar del flamenco por parte de países de Asia y Europa Occidental, sino el progresivo auge de la demanda en zonas como Norteamérica, América Latina y Europa del Este.
Llama la atención en la cuidada y variada programación del evento, que no todo son grandes espectáculos o cursos, también se piensa en el flamenco de familia, de forma que los acompañantes-consortes pueden introducirse amablemente en el flamenco a través de cursos de palmas o clases interactivas de flamenco. Y los pequeños también disponen de una guardería flamenca que permite a los padres despreocuparse mientras acuden a sus actividades.
Son estos pequeños detalles los que hacen grande a un festival que es alabado por la precisión de su duración, dos semanas, por la variada programación de sus espectáculos, por la cuidada selección de sus espacios escénicos, Teatro Villamarta, bodegas, palacios, iglesias, peñas flamencas, etc., por la gran acogida que dispensan a medios de comunicación y participantes de todo el mundo y por convertir a Jerez de la Frontera en la capital mundial del flamenco y, sobre todo, del turismo hecho flamenco.